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Cuesta 180€. Él es, además de mago, animador por lo que entre sus trucos (que para nada son peores que los de un mago profesional) introduce pequeños juegos que permiten a los niños descargar adrenalina y divertirse con su espectáculo.
Aquí los niños disfrutan de la magia porque, en realidad, son ellos los que la hacen; sin sus palabras mágicas, sus colores, su sonrisa... no saldría ningún truco. La duración de su espectáculo oscila la hora y cuarto ya que cuando terminan los trucos se hace una figurita de globo a los niños.
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